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4º Trimestre 2010 - Hijos: El valor de la imagen corporal. La moda. Anorexia Imprimir E-mail

 

Hijos: El valor de la imagen corporal. La moda. Anorexia.
Silvia Banqueri, Psicopedagoga y Profesora. NºColegiada: 43.844
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Decir que vivimos en la era de la imagen suena ya casi a manido, pero es así. Los diversos personajes de la vida social y política tienen que prestar cada vez más atención a cómo le perciben los demás, de tal modo que se ha impuesto la imagen, el envoltorio, a la sustancia del mensaje, el contenido. Se ha llegado a decir, por ejemplo, que hoy Franklin Delano Roosevelt tendría más difícil llegar a la presidencia ya que estaba lastrado por el hecho de ser inválido. Nada de esto encajaría en la televisión de hoy en día, pero a comienzos del siglo pasado...

Pero anécdotas al margen, lo que es evidente es que nadie puede hoy escapar a la tiranía de la imagen: el cómo nos ven los demás influye mucho en cómo nos vemos nosotros mismos. Y si esto pasa con los adultos, en caracteres en formación como puede ser el de los adolescentes, que están aún construyendo su personalidad y su autoimagen, la influencia de la opinión que sobre esa imagen tienen los demás, es aún mayor. Es por esto que los padres tenemos que ayudarles desde que son pequeños a sentirse valorados, a fortalecer su autoestima para que esa influencia de los otros sea menor o al menos esté matizada por una visión positiva de sí mismo/a, que confíen en el criterio de sus padres. Debemos, desde que son pequeños, enseñarles a distinguir entre un cuerpo saludable y sus excesos (por encima y por debajo), a apreciar las diferencias en las personas y a valorar la belleza que hay en cada persona. Enseñarles a encontrar lo bueno que hay en cada uno y en sí mismo, para evitar que sean los defectos lo primero que salte a la vista y sean estos enormemente valorados, como si hubiésemos puesto una lupa sobre ellos.

Uno de los aspectos que más inciden sobre esa imagen corporal que los adolescentes (y no sólo ellos) tienen de sí mismos son los personajes más en boga en las series televisivas, modelos publicitarios, etc. Todos estos jóvenes son, en una escala que la sociedad ha impuesto, perfectos. Su cutis es liso y terso, ninguna imperfección en sus curvas o en su musculatura, por supuesto ninguno/a de ellos tiene ningún kilito de más... son jóvenes perfectos. La imitación es uno de los factores que más influyen en la aparición de anomalías en la alimentación como la bulimia o la anorexia. Desde las diversas administraciones se ha ido lanzando una lucha contra todos estos estereotipos, pero no podemos decir que hayan logrado del todo su objetivo, y nos basta para ello el darnos una vuelta por los resúmenes gráficos de las diversas pasarelas de moda. Aunque parece evidente que no será con prohibiciones como lograremos el cambiar ciertos modelos ya impuestos en la sociedad. Se hace necesaria la educación, en casa y en la escuela, y contar con que los medios de comunicación no entorpezcan demasiado esta labor.

Los padres debemos ser los primeros en no fijar toda la atención en el aspecto puramente físico, con nuestros comentarios y actitudes ante las posibles imperfecciones físicas propias y de los demás. Si nosotros estamos permanentemente preocupados por nuestro aspecto exterior, si valoramos a las personas por lo que de ellas se ve y no por lo que son, no vamos a poder después que nuestros hijos estén pendientes sólo de la imagen exterior. Debemos ser ahí muy cuidadosos con nuestro actuar.

Para prevenir que aparezcan casos extremos de anorexia, provocados quizá por una mala percepción de la imagen corporal, es bueno estar atentos a ciertos síntomas:

- Comienza a usar ropas más grandes de lo normal, para disimular su delgadez.
- Síntomas de depresión con una preocupación enfermiza por la comida, por las grasas y calorías que contienen, etc.
- Demasiada influencia de la opinión que sobre ellos tienen los demás, modificando a cada instante los patrones de conducta según la opinión de terceros.
- Control excesivo del peso corporal.
- Insomnio e hiperactividad, a la que suele añadirse un exceso de irritabilidad.
- En el caso de las chicas, desaparición de la menstruación.
- Estrictas reglas en la alimentación, como beber x litros de agua antes de comer, no mezclar proteínas con hidratos de carbono, etc.

Quizá no se den todos a la vez, pero en cuanto veamos algunos de estos síntomas, debemos hablar con nuestro hijo/a, del mismo que si vemos una excesiva atención a su aspecto, descuidando otras facetas de su persona, o si observamos que se muestra hipercrítico consigo mismo en lo referente a su imagen.

Además, hay que mantener el contacto en todo momento con la escuela y los círculos en los que se mueve nuestro hijo: clubs deportivos, asociaciones juveniles, etc. para conocer si otras personas han detectado algún síntoma de los citados. En ocasiones será necesario el acudir a especialistas que puedan ayudarle a superar un problema de este tipo. No descartemos esta posibilidad desde su inicio, ya que muchas veces será más complicado el hacerlo con posterioridad. Es esta una de las plagas del siglo en el que vivimos, y no darle importancia no hará sino agravarla.

 

 

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