Familia Postigo
Hace ahora exactamente un año conocí a María Tarruella en un congreso sobre cardiopatías congénitas en Barcelona, donde yo vivo, y con su personalidad arrolladora y perseverante, me animó a escribir un artículo sobre nuestra familia.
La verdad es que somos una familia un poco especial, pues tenemos 18 hijos, aunque para nosotros esta situación es muy normal, porque venimos de familias muy grandes: Rosa, mi mujer, tiene 16 hermanos, y yo 14, pero es que en la familia de mi padre también eran 13 hermanos. Lo que ya no es tan frecuente es que uno tenga 8 hijos con cardiopatías congénitas y que dos de ellos, Javier y Montsita, se hayan muerto con tan sólo 4 meses de diferencia, tenían 17 meses y 10 días respectivamente. Corría el año 1992 y los medios para curarles eran muy escasos.
Pero, de los otros 6 enfermos, hemos tenido mejor suerte y dos ya están dados de alta, aunque otros tres han sido operados varias veces de coartación de aorta y varias re-coartaciones, cierres de CIV, colocación de uno de los ocho primeros marcapasos "fisiológicos", así los llamaban, y también hemos tenido numerosas complicaciones, ingresos en UCI, en planta, visitas de urgencias, revisiones periódicas ... iQué os vaya contar a padres tan expertos en estas lidesl Recuerdo una de estas revisiones semestrales en la que me presenté con 5 de los hijos enfermos. Los papás que estaban con sus hijos en la sala de espera pensaban que todos acompañábamos al más pequeño.
Todas estas experiencias nos han enseñado mucho a toda la familia. Como padres abiertos a la vida, no hemos dejado de sufrir los malos diagnósticos, máxime, cuando los tres primeros hijos nacieron con cardiopatías muy graves y precisamente fueron el segundo y la tercera los que se nos murieron. Pero estos sufrimientos han tenido un gran sentido para nosotros, pues nos han unido como esposos, nos han enseñado a apoyamos más el uno en el otro, a querer "a tope" a cada uno de los hijos, y, sobre todo, hemos luchado juntos contra la muerte, pues ha llamado muchas veces más a nuestra puerta (hemos tenido 6 desahucios de dos de las niñas), pero la ciencia, la pericia, la dedicación y el cariño de los doctores han avanzado muchísimo y han hecho posible que la esquiváramos.
Todo el dolor sufrido se ha convertido en alegría al ver que vamos saliendo adelante, pues el ser humano tiene un instinto de superación que se llena de satisfacción cada vez que salimos de alguna prueba.
También la ausencia de Javi y Montsita nos animó a seguir luchando por el bien de los otros hermanos y por las familias que tenéis hijos enfermos de cardiopatía, pues donamos sus corazones a la investigación y también nos hemos sometido a todo tipo de análisis genéticos para que la ciencia avance en beneficio de todos.
El más llamativo de estos estudios ha sido el que nos hizo hace tres años la Dra. Geórgia Sarquella i Brugada, cardióloga pediátrica, investigadora en cardiopatías congénitas en el Hospital Universitario Saint Justine de Montreal (Quebec, Canadá). Se vino desde allí con su ecógrafo y una enfermera y viajó por media España visitando a todos nuestros hermanos y cuñados con sus respectivos hijos. iCasi 120 personas analizadas para estudiar las enfermedades congénitas de nuestros corazones! Lógicamente, la investigación se lleva a cabo en varios años y todavía no conocemos sus conclusiones. La vida de una familia tan numerosa está llena de anécdotas, es muy divertida y alegre, aunque, como ya se ve por la enfermedad de los hijos, también hay tristezas ... Pero, en una familia, las alegrías se multiplican y las tristezas se dividen.
También tenemos mucha organización y encargos para cada día y cada hijo. El fin de estas encomiendas no es sólo distribuir las faenas de la casa entre todos, pues mi mujer trabaja medio día para una empresa de Madrid, aunque comparte un despachito conmigo en la misma terraza de la casa, sino para enseñarles la importancia del servicio a los demás, para que se responsabilicen de la educación de sus hermanitos, para que aprendan a trabajar en equipo y, claro, para ayudar en las cosas de la casa a papá y mamá, pues el hogar es una obligación de todos. iCuánto aprendemos con este simple encargo! Os animo a que lo practiquéis en casa con vuestros hijos.
Ante la crisis, hemos tenido que reducir gastos por varios frentes y, por ejemplo, el encargado de comprar el pan cada mañana tiene que desplazarse 20 minutos de más para comprar la barra de pan 20 céntimos más barata, pues hemos encontrado otra panadería más económica que la que está al lado de casa, y es que, multiplicando esos 20 céntimos por 12 barras diarias, es un dineral al final de año.
El encargo más importante es "cada oveja con su pareja" y es que, cuando hace dos años nació Lolita, la penúltima, tuvimos todo tipo de contratiempos: la ingresamos a los diez días con un shock cardio-respiratorio y estuvo tres días que se nos iba...
A los pocos días, tuvo su primera operación de coartación severísima de aorta. En la misma operación, no tenían tejido suficiente para cerrar la aorta y tuvieron que cortar la carótida, ademásde la subclavia. "iCasi se nos muerel", nos dijo el cirujano ... Unos días después, y sin salir de la UCI, la operaron del píloro, para semanas después operaria a corazón abierto y así hasta dos meses en la UCI yendo mañanas y tardes ...
Como os podréis imaginar, el agobio y el desorden del horario familiar era manifiesto y, una noche, al llegar derrengado de la UCI por los presagios de muerte de la niña, una de nuestras hijas, Teresa, de 11 años, escribió el lema "cada oveja con su pareja", con unos corderillos acompañados cada uno de su correspondiente oveja y nos comentó, junto a sus hermanos mayores, que cada uno de los mayores se haría cargo de uno de los pequeños y que no nos preocupáramos más que de Lolita. No os podéis imaginar cómo se llena el alma y el corazón de agradecimiento al ver estas actitudes en niños no tan mayores.
Ahora bien, más nos impresionó lo que Juampi, de 14 años, escribió ese mismo día junto a una foto de Lolita, consciente del dolor que estábamos viviendo en carne viva: "Aumenta la fe en mí".
Y es que, como personas creyentes, sabemos que Dios permite estas pruebas, pero que también nos da las fuerzas para superarlas y Ilevarlas con sentido trascendente. Por esta razón, nuestros hijos saben por qué sufren su enfermedad y entienden que sus hermanos, Javi y Montsita, están ya en el cielo, donde ya no hay sufrimiento, y que están gozando eternamente de Dios. Allí nos encontraremos algún día y celebraremos el reencuentro con nuestros 18 hijos.
José María Postigo, papá de Carmina, Javi, Montsita, Perico, Juampi, Cuqui, Magüi, Tere, Rosita, Gaby, Ana, Álvaro, Pepe, Pepa, Pablo, Tomás, Lolita y Rafael.
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